Una tendencia emergente en inteligencia artificial es hacer que los ordenadores detecten cómo nos sentimos y respondan en consecuencia. Incluso podrían ayudarnos a desarrollar más compasión el uno por el otro.

Que pasaría si los ordenadores…

¿Qué pasaría si, en cambio, estas tecnologías (altavoces inteligentes, vehículos autónomos, televisores, refrigeradores conectados, teléfonos móviles) conocieran sus emociones?

¿Qué pasaría si sintieran nuestro comportamiento (no verbal) en tiempo real?

  • Su automóvil puede notar que se ve cansado y se ofrece a tomar el volante.
  • Su refrigerador podría funcionar con usted en una dieta más saludable.
  • Su rastreador de actividad física y su televisor podrían juntarse para sacarlo del sofá.
  • El espejo de su baño podría sentir que está estresado y ajustar la iluminación mientras enciende la música correcta que mejora el estado de ánimo.
  • Las tecnologías sensibles al estado de ánimo harían recomendaciones personalizadas y alentarían a las personas a hacer las cosas de manera diferente, mejor o más rápida.

Hoy en día, una categoría emergente de inteligencia artificial (AI) se centra en desarrollar algoritmos que pueden identificar no solo las emociones humanas básicas como la felicidad, la tristeza y la ira, sino también estados cognitivos más complejos como la fatiga, la atención, el interés , confusión, distracción y más.

Imaginemos que con el software que detecta las caras del nuevo Iphone X, se pudiese detectar el estado de animo de la persona que lo sostiene. Esto podría recomendarle una aplicación o musica que concordase con su estado.

Usando la visión por ordenador, el análisis del habla y el aprendizaje profundo, se pueden clasificar las expresiones faciales y vocales de la emoción. Pero quedan unos cuantos desafíos abiertos: ¿cómo se forman estos sistemas multimodales? ¿Y cómo recopilas datos para emociones menos frecuentes, como el orgullo o la inspiración? Como podemos ver aun tenemos una gran cantidad de datos que analizar, para obtener información viable.

Progresión

No obstante, este campo está progresando tan rápido que espero que las tecnologías que nos rodean se vuelvan conscientes de la emoción en los próximos cinco años. Leerán y responderán a los estados emocionales y cognitivos humanos, tal como lo hacen los humanos. Emotion AI estará arraigado en las tecnologías que usamos todos los días, ejecutándose en segundo plano, haciendo que nuestras interacciones tecnológicas sean más personalizadas, relevantes, auténticas e interactivas. Es difícil recordar ahora cómo era antes de tener interfaces táctiles y reconocimiento de voz. Finalmente, sentiremos lo mismo con nuestros dispositivos sensibles a las emociones.

Aplicaciones que podrían resultar útiles

Automotriz

un vehículo que tenga en cuenta a los ocupantes podría controlar al conductor por fatiga, distracción y frustración. Más allá de la seguridad, su automóvil puede personalizar la experiencia en la cabina, cambiando la música o la configuración ergonómica de acuerdo con quién está en el automóvil.

Educación

En entornos de aprendizaje en línea, a menudo es difícil saber si un estudiante tiene dificultades. En el momento en que los puntajes de las pruebas se retrasan, a menudo es demasiado tarde: el alumno ya se dio por vencido. Pero, ¿qué pasaría si los sistemas inteligentes de aprendizaje pudieran proporcionar una experiencia de aprendizaje personalizada? Estos sistemas ofrecerían una explicación diferente cuando el estudiante se sienta frustrado, se desacelere en momentos de confusión o simplemente cuente una broma cuando sea el momento de divertirse.

Cuidado de la salud

Así como podemos rastrear nuestra condición física y salud física, podemos rastrear nuestro estado mental, enviando alertas a un médico si elegimos compartir esta información. Los investigadores están investigando la IA emocional para el diagnóstico precoz de trastornos como el Parkinson y la enfermedad arterial coronaria, así como la prevención del suicidio y el apoyo al autismo.

Comunicación:

Hay mucha evidencia de que ya tratamos nuestros dispositivos, especialmente las interfaces conversacionales, la forma en que nos tratamos entre nosotros. Las personas nombran sus robots sociales, confían en Siri que fueron maltratados físicamente y le piden apoyo moral a un chatbot cuando se dirigen a la quimioterapia. Y eso es antes de que hayamos agregado empatía. Por otro lado, sabemos que las generaciones más jóvenes están perdiendo cierta capacidad de empatizar porque crecen con interfaces digitales en las que la emoción, la dimensión principal de lo que nos hace humanos, se está perdiendo. Entonces el AI-Emotion podría acercarnos más.

Posibilidades

Al igual que con cualquier tecnología novedosa, existe potencial tanto para el bien como para el mal. Es difícil obtener datos más personales que datos sobre sus emociones. Se tendrá que averiguar si ciertas aplicaciones cruzan líneas morales. se tendrá que descubrir las reglas sobre privacidad y ética. Es verdad que hay aplicaciones que podrían buscar el mal, pero en mi opinión las que pueden hacer el bien lo compensan y superan con creces.


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